Cursos en dietetica y nutrición enero 11, 2020

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La dietética es la ciencia que estudia la relación entre la alimentación, salud y bienestar, tiene dos disciplinas diferentes según el perfil de personas a las que va dirigida, por un lado hay la dietética que define la pauta alimentaria a seguir para gozar de un correcto estado de salud según la etapa de la vida. Y por otro lado, la disciplina que indica pauta a seguir en la enfermedad, la dietoterapia. Mediante la dietoterapia, se determina los regímenes alimenticios requeridos para tratar determinadas enfermedades, una correcta combinación de alimentos o la eliminación de alguno de ellos permite el tratamiento de determinadas enfermedades y mejorar el estado de salud de los pacientes. Las dietas terapéuticas son las que se pautan para el tratamiento de patologías en las que la alimentación puede tener un componente importante. En este post vamos a explicar los aspectos más significativos de la dietoterapia, una de las ramas del estudio de la alimentación más importantes para los profesionales de la salud y los pacientes.

Las causas de enfermedad son múltiples y pueden desencadenarse por diferentes circunstancias. Es importante destacar que algunas patologías están directamente relacionadas con la alimentación. Como ya hemos visto, la dietoterapia es la ciencia que estudia la correcta combinación de alimentos e identifica los aspectos clave en cada tratamiento específico, por tanto, es clave para tratar las enfermedades relacionadas con la alimentación. Las patologías se pueden asociar al déficit de nutrientes, a dietas desequilibradas por exceso de algunos nutrientes y por último, se puede presentar alteraciones en las que se debe restringir algún nutriente.

Enfermedades relacionadas con la nutrición que trata la Dietoterapia

A continuación vamos a detallar algunas de las enfermedades más representativas de cada uno de los grupos

detallados y vamos a indicar los nutrientes implicados que se debería controlar.

Dentro del grupo de enfermedades asociadas al déficit se puede encontrar:

Raquitismo: dieta deficiente en vitamina D, se recomienda consumir alimentos ricos en esta vitamina y los baños de sol.

Escorbuto: se relaciona con dietas deficitarias en vitamina C, la fruta y los vegetales crudos aportan la vitamina C que precisamos.

En general, la malnutrición se caracteriza por una dieta inadecuada o insuficiente por falta de recursos o por problemas funcionales. Se debe adaptar la dieta según las recomendaciones de una dieta equilibrada. Ver post ¿Sabes qué son los macronutrientes?

La mayoría de las enfermedades relacionadas con la malnutrición se presentan en países con manca de recursos o con personas que tienen dietas muy desequilibradas por problemas vinculados como el alcoholismo, anorexia u otros.

Respecto a las enfermedades asociadas a dietas desequilibradas por exceso, se presentan en los países desarrollados y se asocian a una alimentación inadecuada vinculada al consumo excesivo de algunos alimentos, en este grupo podemos encontrar:

Obesidad: se relaciona con un desequilibrio entre la energía consumida y la energía gastada o necesaria, este desequilibro es el causante de un acumulo excesivo de grasa en el organismo.

Dislipemias: se presenta una alteración en las referencias de colesterol y/o triglicéridos por seguir dietas con un elevado contenido en grasa. En algunos casos se puede presentar hipertrigliceridemia por un consumo excesivo en azúcares sencillos y alcohol. La hipertigliceridemia se diagnostica por una concentración de triglicéridos superior a 200 mg/dL en sangre en ayuno.

Hipertensión arterial: presión arterial superior a la óptima, se puede relacionar con una dieta elevada en sodio. La presión arterial óptima debe estar por debajo de 120mmHg sistólica y 80mmHg diastólica. Cara conseguir un control en los parámetros de aconseja una dieta reducida en sodio, controlar el peso corporal y seguir una dieta equilibrada reduciendo las grasas saturadas.

Como podemos ver, todas estas enfermedades se relacionan con dietas desequilibradas y normalmente ricas en grasas animales.

Qué es la dietoterapia

Y por último, podemos identificar las enfermedades que obligan a restringir y/o eliminar determinados alimentos o nutrientes, en este grupo podemos encontrar:

Diabetes: se debe controlar el consumo de Hidratos de Carbono, sobretodo de azúcar. El tratamiento de la diabetes es diferente según si es Diabetes tipo I o tipo II.

Alteraciones renales: se debe controlar el potasio y/o otros minerales, la dieta es un aspecto clave del tratamiento multidisciplinar que requiere esta enfermedad y se debe controlar muy bien para asegurar el bienestar del paciente y que éste pueda tener una óptima calidad de vida.

 

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Cursos especializados en nutrición ortomolecular

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Desde las antiguas culturas y civilizaciones de todo el mundo, la alimentación ha tenido un papel fundamental en el modo de tratar la salud. Hemos mencionado ya varias veces en esta sección a Pitágoras o a Hipócrates y su concepto de la salud desde una visión global del ser humano en su entorno.

La apuesta por una alimentación ecológica y en general por un consumo y estilo de vida más saludable es, sin duda, una ventaja pero no podemos obviar el contexto social, cultural, económico y medioambiental en el que vivimos actualmente. Y los alimentos, la forma de alimentarnos, el estilo de vida o el medio ambiente de la era moderna nada tienen que ver con los de nuestros antepasados.

El agotamiento de los suelos, el procesamiento industrial de los alimentos, la mala calidad del aire y del agua, el estrés del ritmo de vida y los horarios laborales o el consumo masivo de medicamentos (antibióticos, antiácidos, laxantes, antinflamatorios…) son algunos ejemplos de cómo la vida actual produce necesariamente efectos en nuestra salud y modificaciones en nuestra alimentación.

Según el macro estudio “Global Burden of Disease” (Coste mundial de la enfermedad), publicado por ‘The Lancet’, “una dieta inadecuada es el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21% de las muertes en el mundo; muertes que serían evitables”.

Solo en España mueren cada año 90.000 personas por enfermedades relacionadas con una alimentación insana

Así se recoge en el informe «Viaje al Centro de la Alimentación que nos enferma» elaborado por VSF Justicia Alimentaria Global, con datos obtenidos del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME).

Alimentarse no significa nutrirse

Para comprender la terapia molecular, habría quizá que recordar que mientras la alimentación consiste en un acto voluntario por el que ingerimos sustancias del exterior para mantener la vida (cereales, legumbres, hortalizas, frutas, huevos, …), la nutrición es, sin embargo, un acto involuntario por el que los seres vivos digerimos, asimilamos y metabolizamos esos alimentos para obtener una serie de nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales, enzimas..) que cumplen diferentes funciones y sirven para mantener el equilibrio y la salud en nuestro organismo.

La alimentación sería pues algo educable y que debiera tenerse muy en cuenta de cara a la prevención de muchas enfermedades

En este sentido, Felipe Hernández Ramos, uno de los pioneros de la nutrición ortomolecular en España, fundador y director del Instituto de Nutrición Celular Activa (INCA) y autor, entre otros, de los libros “Que tus alimentos sean tu medicina” y “Antienvejecimiento con nutrición ortomolecular”, hace unas recomendaciones básicas en cuanto a la alimentación:

Elegir alimentos de la máxima calidad, preferiblemente ecológicos o de cultivo propio.

Los vegetales crudos deben suponer no menos de 1/3 de la alimentación del día, según la estación del año y las características particulares.

Evitar aditivos alimentarios, los edulcorantes artificiales, los precocinados, el agua clorada, los lácteos comunes y los aceites comunes.

Reducir al máximo (en algunos casos evitar) los alimentos con un porcentaje alto de almidón.

En enfermedades crónicas o degenerativas evitar el trigo y el maíz, valorando el uso de la avena y centeno.

Incorporar la quinoa, el trigo sarraceno, el mijo y el arroz eco.

Cocinar a temperaturas bajas (menos de 110 grados centígrados). Evitar los tostados, fritos y ahumados.

No más de una ración al día de proteína animal, o mejor ninguna.

Dejar para raras excepciones o mejor eliminar la carne grasa, el marisco, la repostería y los dulces.

Tomar la fruta con el estómago vacío, de cultivo ecológico, madura y de temporada.

Los orígenes: la nutrición ortomolecular, anticipo del Genoma Humano

El término ortomolecular viene del griego “orhtós” (justo, correcto) y del adjetivo molecular, que pertenece a las moléculas, diminutivo de “moles” (masa). Se refiere pues a la cantidad exacta o correcta.

Fue Linus C. Pauling, Premio Nobel, de Química en 1954 y de la Paz en 1962, el primero en utilizar este término en su artículo “Ortomolecular Psychiatry”, publicado en la revista Science en 1968. En él, definía la medicina ortomolecular como “terapia que conserva la salud óptima y trata las enfermedades variando las concentraciones de las sustancias que están presentes en el organismo (molécula justa) y que son necesarias para la buena salud”.

La Asociación española de nutricionistas y terapeutas ortomoleculares cualificados (AENTOC) recoge en su manifiesto de defensa de la nutrición ortomolecular, que “no deberíamos olvidar, ni siquiera desde los estamento médicos más ortodoxos, que el concepto pionero de “medicina de las moléculas” expresado y desarrollado inicialmente por Pauling aportó también las bases de lo que llegaría a se

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Cursos especializado en Fitoterapia

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La fitoterapia es la primera medicina que conoció el hombre, y de hecho la más experimentada, puesto que antes de los compuestos químicos aparecidos en el último siglo, los fitofármacos y sus principios activos eran el único medicamento que conocía el hombre para recuperar la salud y para prevenir posibles enfermedades. A pesar de que la era química ha ido relegando a un segundo plano la medicina natural y la fitoterapia, habiendo llegado la industria farmacéutica a monopolizar la medicina oficial, lo cierto es que las plantas medicinales están infinitamente más testadas y probadas en los seres humanos a lo largo de la historia que los medicamentos farmacéuticos con los que tan seguros nos sentimos.

No obstante, el hecho de que lleve a sus espaldas una gran trayectoria empírica, no la convierte en una práctica exenta de riesgos, puesto que, al igual que cualquier medicamento, los principios activos de las plantas son compuestos químicos que interactúan con nuestra propia química interna y su uso requiere un gran conocimiento para no provocar un desequilibrio en nuestro organismo.

Fitoterapia y medicamentos convencionales
En realidad, un fitofármaco no es tan diferente de un fármaco convencional. De hecho, casi todos los medicamentos que nos receta nuestro médico tradicional contienen los mismos principios activos que encontramos en las plantas medicinales. La diferencia radica en que los medicamentos sintéticos contienen principios activos que han sido aislados y creados en un laboratorio, mientras que las plantas contienen esos mismos principios activos de manera natural, co-actuando con otras sustancias también presentes en la planta que, de hecho, muchas veces funcionan en sinergia potenciando sus efectos.

Una de las características más extraordinarias de las plantas medicinales es que muchos de sus elementos químicos naturales no se conocen, es decir, el ser humano sabe que contienen ciertos principios activos que actúan con otros elementos, muchos de ellos desconocidos, y que es precisamente esa sinergia entre numerosas sustancias lo que les proporciona su capacidad terapéutica. Cuando el hombre lo aísla y lo crea en un laboratorio, tiene la capacidad de aumentar la dosis y conseguir así más fuerza en la función del principio activo, pero al mismo tiempo altera las reglas naturales, ya que muchas veces, esos elementos desconocidos juegan un papel importante a la hora de contrarrestar efectos, protegernos, y funcionar en perfecta sinergia con la energía vital y el equilibrio de nuestro organismo.

Para qué sirve la fitoterapia
La fitoterapia es una rama de la medicina natural que utiliza los extractos de plantas medicinales para mantener la salud, así como para prevenir y curar enfermedades. El gran laboratorio natural nos ofrece una gran variedad de plantas medicinales que se utilizan desde tiempos remotos para mejorar el estado de la salud y para curar todo tipo de enfermedades. De hecho, se cree que alrededor de todo el mundo se utilizan hasta 25.000 plantas medicinales con fines terapéuticos. Por supuesto, los diferentes principios activos actúan de manera específica sobre el organismo, pero no debemos olvidar que los extractos vegetales son sustancias muy concentradas con infinidad de elementos químicos naturales cuya sinergia, en general, proporciona al organismo herramientas para que él solo restablezca su equilibrio interno.

Dependiendo de la aplicación, la extracción y el tipo de planta, se utilizan distintas partes como las hojas, el tallo, los frutos, flores, raíces, etc.

Cómo practicar la fitoterapia
La manera más sencilla y cómoda de aplicar la fitoterapia es acudir a un profesional especializado que nos diagnostique y nos indique las dosis apropiadas en relación a nuestra dolencia, o cómo pueden esos principios activos interferir con otros medicamentos que estemos tomando.

Sin embargo, una de las doctrinas de la medicina natural establece es que es el propio organismo quien ha de regenerarse y curarse, por lo que, en cualquier caso, siempre es aconsejable implicarse personalmente en el proceso de curación. Y no hay mejor manera de implicarse que conocer en profundidad las funciones de nuestro organismo y el efecto que en él tienen los principios activos de las plantas medicinales. Es decir, nuestro consejo es que, aunque visites a un especialista, trates de estar lo más informad@ posible para participar en el proceso curativo de una manera responsable.

Por otra parte, si decides investigar y profundizar en el apasionante tema de las plantas medicinales y aplicar tus propios remedios naturales ante enfermedades o dolencias habituales que no reporten gravedad, como gripe, estrés, acidez, insomnio, malas digestiones, etc, recuerda que el hecho de que algo sea natural no lo convierte en seguro o inocuo, y que cualquier cantidad elevada de sustancias químicas naturales en nuestro organismo puede causarnos problemas o desequilibrar nuestra bioquímica interna, por lo que, cuando vayas a autotrarte, recuerda lo necesario que es estar muy informado sobre dosis, efectos y contraindicaciones de cada planta.

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